«Yo también participo» es un proyecto de la entidad, cuyo objetivo es que las personas de 62 años con discapacidad intelectual tengan un envejecimiento activo y digno, que les permita llevar una vida plena, para retrasar el máximo posible su ingreso en una residencia.

Los objetivos generales del proyecto son:

  • Ofrecer una atención de calidad a las personas con discapacidad psíquica durante su proceso de envejecimiento, procurando una vida digna.
  • Procurar, mediante un entorno adecuado, que la persona con discapacidad psíquica mantenga su ánimo y su motivación personal, permitiendo no perder su propia identidad.
  • Trabajar para que estas personas mantengan el máximo de tiempo posible sus capacidades cognitivas y físicas.
  • Retrasar su ingreso en una residencia de ancianos, evitando de esta forma los altos costes que ello supone a la sociedad y ofreciendo una vida activa durante el máximo tiempo posible.
  • Participación en otras iniciativas y movimientos reivindicativos de forma normalizada.

Y los objetivos específicos del proyecto son los siguientes:

  • Ofrecer a la persona con discapacidad psíquica durante el proyecto de envejecimiento la posibilidad de continuar en un entorno normalizado que le facilite la interacción y la creación de vínculos con los otros compañeros más jóvenes.
  • Asesoramiento, información y orientación a las familias de personas con discapacidad psíquica de edad avanzada.
  • Procurar la participación de la persona con discapacidad psíquica en proceso de envejecimiento en las actividades cognitivas y educativas adaptadas específicamente a sus condiciones tanto físicas como psicológicas.
  • Trabajar para que sigan interactuando en la sociedad, por lo que organizamos actividades culturales y de ocio que les permitan la participación y la integración. Un ejemplo de ello es su participación en las representaciones de teatro que ofrecemos regularmente.
  • Ayudar a mantener su autonomía personal en las actividades de la vida doméstica tanto en el centro como en el piso tutelado durante la vejez.

Está demostrado que el envejecimiento en una persona con discapacidad intelectual es prematuro y la rápida y adecuada intervención, en este sentido, junto a un entorno favorable, mantiene sus habilidades cognitivas y físicas durante un período de tiempo más largo. Obteniendo un envejecimiento activo les permite llevar una vida plena, procurando así trasladarlos lo más tarde posible a una residencia de ancianos.

Hay que ser conscientes de que cuanto más activo sea el proceso de envejecer, menor será también su dependencia y mayor su aporte a la sociedad, por lo que podrán seguir poniendo a disposición de los demás sus capacidades. No se trata sólo de tener una actividad en la que pasar el día, sino, y muy especialmente, plantear desafíos que les permitan poner en juego sus habilidades y ofrecerles la formación y programas de intervención que necesitan para hacerlo con éxito.